Hablábamos como si
el tiempo no existiera, como si todo lo demás se hubiera esfumado y solo existiéramos
nosotros en el asiento de un parque…
No podía quitarle
los ojos de encima, no es porque quisiera mirárselos y lo hacía, simplemente no
me daba cuenta siquiera de eso, lo miraba y me transportaba a un mundo
diferente, como ese lugar donde puedo
ser yo… ser niña, adulta, chistosa, amargada, melancólica, optimista; ese lugar
donde podía ponerme a llorar y a gritar sin miedo a que repriman mis
sentimientos.
Lo miraba y, en
serio les digo aunque muy de Disney parezca, el tiempo parecía simplemente no pasar…
ya sea que el hablara o yo; y cuando reía, demonios, cuando reía parecía como
si me dejaran entreabierto el paraíso para que lo pueda ver. Con el no solo lo veía,
también podía sentirlo.
Y entonces en un
abrir y cerrar de ojos, el sol se había ido
dejándole paso a la luna y reímos aunque por dentro llorábamos por tener que
dejarnos.
El me levantó y me
tomó de la mano, caminamos juntos hasta la parada del bus y mientras miraba mis
ojos como queriendo entrever mi alma, me dijo: ya no puedo vivir sin ti, quiero
días como este el resto de mi vida.
Y supe que no era un
sueño cuando me bes ó.



.jpg)
